Mujeres Libres (1936-1938)
La asociación Mujeres Libres fue fundada en abril de 1936, en Madrid, por iniciativa de la poetisa y militante Lucía Sánchez Saornil, la médica Amparo Poch y Gascón y la pedagoga y abogada Mercedes Comaposada Guillén. El motivo central que las empujó a crear la organización fue el descubrimiento de una contradicción dentro del movimiento anarquista español, el cual relegaba a las mujeres a una posición de subordinación frente al hombre en la realidad cotidiana, pero que, discursivamente, pretendía incluirlas en la lucha emancipadora de la humanidad. Ellas se dieron cuenta del olvido de las mujeres en la lucha libertaria y en la Historia y, con la conformación de un grupo anarquista exclusivamente femenino, deseaban impedir que esta situación se perpetuara.
Mujeres Libres tuvo la particularidad de plantear, por primera vez en la historia de España, el problema de la mujer desde una perspectiva de clase. Esta característica hizo que fueran una de las primeras propuestas de liberación femenina en la historia occidental que tuvo en cuenta que, incluso al interior del heterogéneo grupo al que podemos denominar como “mujeres”, existen diferencias identitarias (en este caso en relación con la clase social) que se traducen en una serie de consignas y de necesidades específicas a resolver. Por ello, el grupo Mujeres Libres conjugó, de forma efectiva, la lucha de la emancipación de la mujer con la lid antifascista y revolucionaria.
A lo largo de los dos años y medio que estuvo en activo (la organización se disolvió de forma definitiva en febrero de 1939), llegaron a tener más de 20, 000 afiliadas a las cuales les ofrecieron, durante todo el conflicto, cursos de alfabetización, de nociones de aritmética, de Geografía y de Gramática. También impartieron clases de Historia Universal, de Idiomas (francés, inglés y ruso), de Mecanografía y de Taquigrafía. Igualmente, contaron con los siguientes cursos de especialización profesional: enfermería, puericultura, peritajes (mecánica, electricidad y comercio), corte y confección, nociones de agricultura y avicultura (todas incluían prácticas profesionales). Finalmente, ofrecieron clases de organización sindical, de Sociología, de Economía y conferencias semanales de cultura general en el Casal de la Dona Treballadora (en Barcelona).
Además de esta oferta educativa, Mujeres Libres desarrolló varias Secciones de Trabajo, para insertar a sus afiliadas en la vida profesional. A dos meses de haber empezado el conflicto, contaban con siete grupos (que funcionaron durante toda la guerra): transportes, servicios públicos, sanidad, vestido, metalurgia y una brigada móvil. La asociación prestó especial atención a la capacitación profesional y a la inserción de las mujeres en el mundo del trabajo asalariado, debido a que creían que si conseguían obtener su independencia económica, avanzarían en el camino de su liberación individual.
Deseamos, entonces, finalizar este pequeño contexto de Mujeres Libres recuperando la reflexión de la militante lituana Emma Goldman (miembro honorífico de la agrupación), por considerar que sintetiza una de las líneas de acción más importantes del pensamiento de este grupo:
El problema de la emancipación femenina es análogo al de la emancipación
proletaria: los que quieran ser libres deben dar el primer paso
“Retrato grupal de Lucía Sánchez Saornil, Avelino Gonzalez Mollada, Bartolomé Acracio, Miguel G. Inestal y un desconcocido”, ca. 1935, [Visual Material], International Institute of Social History (Amsterdam), [https://iisg.amsterdam/en/detail?id=https%3A%2F%2Fiisg.amsterdam%2Fid%2Fitem%2F1464552].
“Retrato de Amparo Poch y Gascón”, sf., Portal de Archivos Españoles/ Autoridades/ Amparo Poch y Gascón, [http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/autoridad/150188?nm].
“Retrato de Mercedes Comaposada”, sf., Portal de Archivos Españoles/ Autoridades/ Mercedes Comaposada, [http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/autoridad/156137?nm].




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